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Bolsonaro ratificó su alineamiento con Trump y llamó a combatir la “ideología de género”

Fueron sus primeras definiciones al jurar como presidente de Brasil. También ratificó la “mano dura”. Macri fue el único líder ausente de la región.

El ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro asumió como presidente de Brasil con un escueto discurso, pero suficiente para ratificarse como el líder nacionalista de ultraderecha de América Latina.

Tal es así que una de sus primeras definiciones fue combatir “la ideología de género”, así como la supuesta promoción de conductas homosexuales denunciada por sectores como la iglesia evangélica, representada en el nuevo gobierno brasileño por funcionarios y por la primera dama, Michelle de Paula Firmo.

“Me coloco delante de todo el país, como el día en que Brasil comenzó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto”, afirmó Bolsonaro y pidió combatir “la ideologización de nuestros niños y la destrucción de las familias”.

En Argentina, la definición se coló en el debate por la nueva ley de educación sexual integral, con dictamen en la Cámara de Diputados pero congelada por Mauricio Macri para no disparar nuevas grietas.

Vamos a combatir la ideología de género conservando nuestros valores. Brasil volverá a ser un país libre de las ataduras ideológicas.

No es el miedo de Bolsonaro. “Vamos a combatir la ideología de género conservando nuestros valores. Brasil volverá a ser un país libre de las ataduras ideológicas”, dijo ante el parlamento de Brasil.

Había llegado desde la catedral metropolitana en un Roll Royce descapotable junto a Michelle, con la celosa custodia de más de 12 mil policías y francotiradores. Un trayecto en el que incluso se le escapó alguna lagrima. Lo esperaban en el hemiciclo del Senado los presidentes de de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra; y Uruguay, Tabaré Vázquez. El gran ausente fue Macri, de vacaciones en Villa La Angostura. Un destrato que Bolsonaro se cobró recibiendo días atrás al diputado salteño Olmedo, que busca presentarse como el “Bolsonaro argentino”.

En su discurso mecho repetidas menciones a Dios (“Quiero agradecer por estar vivo”, dijo en alusión al ataque que sufrió en campaña) y a los escándalos de corrupción de sus antecesores.  “Convoco a cada uno de los congresistas a ayudar en la tarea de liberar definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia, de la sumisión ideológica”, declaró Bolsonaro, que tendrá un gabinete de 22 ministros, 5 de origen militar.

Una presencia que lleva a algunos analistas a hablar de un gobierno cívico militar y hasta especular con la posibilidad que llegado el caso lo reemplacen por su vicepresidente, el general Hamilton Morao. Estas especulaciones comenzaron a crecer, cuando aún antes de asumir Bolsonaro enfrentó los primeros escándalos de corrupción en los que quedaron directamente involucrados uno de sus hijos y su esposa.

Reivindicó su  apuesta a sumar inversiones “con menos burocracia”, un mensaje que puede entenderse como el aviso del durísimo ajuste que deberá instrumentar ante el déficit que enfrenta Brasil, incluso más alto que el de Argentina. Una dituación muy delicada que el ex FMI, Paulo Leme, advirtió en una entrevista con LPO. “El ajuste que deberá hacer Bolsonaro es al menos dos veces y media mayor al argentino”, afirmó este economista egresado dela Escuela de Chicago, al igual que el designado super ministro de Economía, Paulo Guedes.

 Bolsonaro fue felicitado por Twitter por Donald Trump y el presidente brasileño le contestó agradecido y fijo la respuesta como número uno en su perfil, ratificando que con su presidencia inicia un inédito alineamiento total con la potencia del Norte, con la que siempre mantuvo una relación de acuerdo y tensión. De hecho, como reveló en exclusiva LPO, Bolsonaro ya tuvo reuniones con hombres claves de Trump como el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, un halcón que junto al vicepresidente Mike Pence, impulsa una intervención militar en Venezuela.

La coincidencia de Bolsonaro con los sectores más duros del gobierno de Trump no es casual. Entre los más influyentes ideólogos del presidente de Brasil figura Olavo de Carvalho, un filósofo y escritor que en 2005 se radicó en la ciudad de Richmond, estado de Virginia, en donde fundó el Instituto Interamericano de Filosofía, Gobierno y Pensamiento Social, afín a las ideas de Stephen Bannon, el creador del ideario populista conservador que terminó abrazando Trump.

En su discurso, Bolsonaro consolidó su línea de mano dura en el combate al delito, uno de los principales motivos de su éxito electoral, que el PRO intenta replicar en esta campaña que se inicia. “Vamos a empeñarnos en orden y progreso, que significa el derecho a la legítima defensa y honrar a los que cuidan nuestras vidas”, afirmó.

Para concluir con su habitual “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todo”, un slogan que recuerda a la polémica tercer estrofa del himno alemán “Deutschland, Deutschland über alles” (“Alemania, Alemania por encima de todo”); esta vez completada con otra apelación guerrerista: “Nuestra bandera nunca será roja, sólo será roja si es necesaria nuestra sangre para mantenerla verde y amarilla”.

Entre los invitados especiales estaban los futuros jefes de las tres Fuerzas Armadas, los miembros de la Corte Suprema y los ex presidentes Fernando Collor de Mello y José Sarney. Fue notable la ausencia de Fernando Henrique Cardoso, acaso el ex presidente de Brasil con más prestigio internacional.

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